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Tesoros Cajasur:
Triunfo de San Miguel, anónimo
Esta pintura constituye uno de los escasos ejemplos con esta iconografía dentro de la pintura gótica española de finales de siglo XV, en unos momentos inmediatamente anteriores a la época renacentista, que pueden situarse durante el reinado de los Reyes Católicos. En la representación aparece un belicoso y aguerrido San Miguel que lucha contra el dragón infernal derrotándolo para después precipitarlo a los infiernos. En este agitado combate el arcángel aparece protegido al fondo por la Virgen María bajo cuyos auspicios conseguirá una gloriosa victoria.
La figura del ángel ocupa gran parte de la superficie de la pintura, mostrando una expresión corporal de gran dinamismo, que se ve reforzada por la amplia capa que se ondula con el viento. San Miguel va protegido con una armadura completa, hasta los pies mostrando el aspecto de un guerrero tardomedieval. Esta iconografía que desaparecerá en el siglo XVI tras el Concilio de Trento, cuando se le impondrá la vestiduras de un soldado romano.
El artista dota a su obra de una gran rotundidad en su volúmenes ya que los configura a base de amplias formas geométricas que se ve intensificado por el colorido. Intenta adaptar su estilo a las características estilísticas del arte flamenco tanto en la distribución angulosa de los plegados de las telas o en el paisaje que se sirve de fondo. Sin embargo, los defectos en la configuración de los elementos en la perspectiva del paisaje, mucho más pequeño de lo que deberían ser, junto con el uso del oro repujado, evidencian un pintor con una formación más retardataria que intenta adaptarse a las nuevas formas aunque sin comprenderlas en su totalidad.

Título: Triunfo de San Miguel
Artista: Anónimo
Fecha: finales del siglo XV
Técnica: óleo sobre lienzo
Dimensiones: 150 x 90 cm
Curiosidades

Autoría
Pese a desconocer la autoría, este pintor podría haber recibido influencias del artista cordobés Bartolomé Bermejo, considerado uno de los maestros europeos del siglo XV. Por la temática, el trabajo del color, el estilo iconográfico y el detalle en el paisaje, es posible que el autor de esta obra entrara en contacto con las pinturas o el taller donde aprendió Bermejo. Aunque es menos probable, no debemos descartar la posibilidad de que esta obra tenga autoría femenina. Como ha sucedido a lo largo de toda la historia, también en la Edad Media había mujeres artistas que aprendían copiando obras en el ámbito doméstico y conventual; y aunque era poco frecuente, las mujeres podían acceder a un taller o gremio, sobre todo si bien eran hijas o familia de algún hombre que perteneciera a él.

Simbología
Observamos la representación clásica de San Miguel como guerrero, coronado de oro y distinguido por un intenso color rojo. Más arriba encontramos a la Virgen asistiendo a la escena. Lo más llamativo es la figura del diablo: era frecuente en esa época representar a los seres del inframundo como reptiles y seres monstruosos. A menudo, el diablo adquiere una figura femenina —concepción misógina de las mujeres como fuentes de pecado y lujuria—. Sin embargo, estas representaciones no suelen estar tan humanizadas como en esta obra, en la que claramente vemos un cuerpo y cabello de mujer.

El paisaje
Debemos prestar atención al detalle con el que se trata el tema del paisaje. Aunque vemos la tierra abierta, elemento fantasioso con el que quiere mostrar de dónde ha salido el demonio, hay un gran componente de realismo en los demás elementos. Podemos observar un paisaje alpino con hierbas bajas y las coníferas propias de ese ecosistema. Al fondo, la montaña podría ser alguna de la región andaluza, como por ejemplo, el pico Veleta. Esto nos ayuda a conocer más sobre este cuadro y su autor: dónde vivió, viajó o qué aspectos de la naturaleza le despertaban más interés.

Comitente
En esta escena, el diablo tiene en sus manos un alma que intenta arrebatar. Este alma se representa a modo de retrato, y es posible que este sea el retrato del comitente. Era muy frecuente en esta época que quien pagaba la obra estuviera incluida en ella como un personaje más.
En detalle
El autor
Anónimo
Contexto histórico
Gótico Tardío. Final siglo XV
La Edad Media se nos ha presentado típicamente como un período pobre y oscuro en lo que al arte respecta, pero esto no es una visión demasiado correcta de esta época.
El Gótico fue sin duda una etapa prolífica para el intercambio artístico y cultural en Europa. Las catedrales son el símbolo de la maestría arquitectónica, y en pintura y escultura se alcanza un nivel de detalle y riqueza conmovedor. En la Edad Media se creó una estética que no necesita carta de presentación: llena de colores vibrantes, dorados sobrecogedores y cargada de mensaje y espiritualidad.
Esta obra está estética y técnicamente influida por el arte flamenco, muy extendido en Europa en el siglo XV y que llegaría con fuerza a la Península Ibérica gracias a la vinculación de los Países Bajos y las coronas de Castilla y Aragón tras el matrimonio, en esos últimos años de siglo, de Juana I y Felipe I. Los maestros flamencos desarrollaron la técnica del óleo, técnica que permitía pintar con colores más vivos y con más profundidad gracias a las veladuras; también practicaron el dibujo de las telas muy almidonadas, elementos que se reflejan en este San Miguel. Sin embargo, en la obra aún vemos cierta ausencia de realismo en los rostros y una falta de dominio de la perspectiva, más al estilo de los maestros italianos del trecento.
Debemos recordar por otro lado la importancia artística y cultural que tenía el gran Reino de Granada dentro de la Península: la Edad Media en nuestro territorio no solo fue de reyes cristianos, sino que estuvo dividida entre iglesias y mezquitas. Este fue un factor determinante para la proliferación y el intercambio de cultura, arte, las ciencias y las letras. La riqueza que nos dio Al-Andalus ha llegado sin duda a nuestros días y sigue definiendo nuestra identidad tanto tiempo después.
Agradecimientos
Leopoldo Izquierdo Fernández, Director Fundación Cajasur y Director Palacio de Viana.
Miguel Vázquez Arjona, Director de Conservación del Palacio de Viana.
Soledad Sánchez Pérez, historiadora de Arte, Inania Creación Audiovisual y Fernando Sendra estudio fotográfico.
Bibliografía
- BASSEGODA, B.: Antonio Palomino y la memoria histórica de los artistas en España. Ciclo de conferencias: Arte barroco e ideal clásico. Roma, mayo-junio 2003. - Catálogo de la exposición Sorolla en negro. Fundación Bancaja. Valencia 2023. - Catálogo de la exposición “Sorolla. Arte de la luz” Museo Sorolla 14 julio 2015-18 enero 2016. - Catálogo de la exposición “Julio Romero de Torres: símbolo, materia y obsesión” Córdoba 2003. - Catálogo de la exposición: Juan de Valdés Leal. Publicaciones de la Obra Social y Cultural CajaSur. 2001 - REVENGA, P. Y PALENCIA, J.M.: Antonio del Castillo en la ciudad de Córdoba. Junta de Andalucía y Diputación de Córdoba. Córdoba 2016. - Ramírez de Arellano, ed.1983, p.404-405; Valverde, 1961, no33; Valverde, 1976, no63; Zueras, 1982, no105; Moreno, 1994, pp.60-61; Nancarrow – Navarrete, 2004, no65, p.264. - VALDIVIESO, E. Y MARTINEZ DEL VALLE, G.: La colección pictórica del Palacio de Viana. Fundación CajaSur. Córdoba 2017. - VALDIVIESO, E. Y MARTINEZ DEL VALLE, G.: La colección pictórica del Palacio de Viana. Fundación CajaSur. (2a edición no publicada)

















